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Impredecible e imprescindible

47 años de “CRACKDOZO”, verdugo de las defensas mexicanas durante 11 años

Cada 19 de marzo, año tras año, debería conmemorarse con honores a Don José Saturnino Cardozo Otazú, mejor conocido como “El príncipe guaraní”, apodo cortesía de Enrique Bermúdez de la Serna, en clara alusión a su país de nacimiento (Paraguay).

Hablar de Pepe siempre serán palabras mayores para todos aquellos que tuvimos la dicha de verlo jugar cada sábado o domingo en el Nemesio Diez (en sus épocas más recordado como “La Bombonera”), pero también en el Jalisco (donde le hizo innumerables goles a Oswaldo Sánchez, ex portero chiva), en el Azteca (verdugo azulcrema por tradición) y en CU (una de las canchas más complicadas para jugar en aquel entonces, debido al calcinante sol y el smog de la entonces Ciudad de Mexico), tan solo por mencionar 3 de los visitantes severamente dañados por sus goles cada que les tocaba ser anfitriones de los poderosos Diablos Rojos del Toluca. Lo mismo las metía de cabeza que con la rodilla, con la izquierda o con la derecha, de rebote o de volea, en el suelo o de “botepronto”, en un partido de fase regular o en una final (¡y vaya que disputó muchas!).

Pero no todo fue miel sobre hojuelas. Como todos los grandes héroes, el camino inicial estuvo repleto de espinas. Entre lesiones, técnicos que no creían en su capacidad, baja de juego, desmotivación y un equipo hundido en problemas porcentuales, los primeros años en México no pudieron ser peores para él, de tal suerte que en 3 años (1994-1997) y tras 36 participaciones en el campo, anotó únicamente 12 goles, promedio de 1 gol cada 3 partidos, cantidad raquítica para quien se precie de ser un delantero eficiente.

Cualquier directiva que no fuera la de Toluca lo habría despedido con inmensa razón. Sin embargo, la paciencia tuvo frutos y no fue sino hasta la llegada de Enrique Meza que el cuadro choricero, de la mano de los goles de Pepe, pasó de las llamas del descenso a los primeros planos. Todo un parteaguas la dupla Meza-Cardozo, quien se encargó de hacer de La Bombonera, un verdadero infierno para quienes pisaban su cancha. De este modo, y tras librar con creces los problemas porcentuales, el segundo gran logro fue la Gran Final contra Necaxa. Primero visitó Toluca, y tras un 1-2 en contra el marcador lucía accesible para la vuelta. Pero nadie imaginaba lo que iba a suceder en los primeros minutos: 2 goles necaxistas ponían contra la pared al gran favorito. Ese 4-1 lucía lapidario, aunque no contaban con la épica remontada de los escarlatas. Al final fue un 5-2 (6-4 global) que nadie podía creer. A Saturnino le tocó el colofón (goles 4 y 5) y si bien no fue pieza clave en la hazaña, todos sabían que gracias a él y sus 13 goles pudieron llegar tan lejos y ganar un título que conseguían desde hacía 23 años.

Un año después disputaron la final más recordada en torneos cortos, la más pareja, la mejor jugada, ese espectacular choque contra los sorprendentes Rojinegros de Ricardo Lavolpe.

Dos equipos que gustaban del buen espectáculo fueron puestos a prueba y sí, adivinaron: la única diferencia fue Atlas no contaba con un Cardozo y Toluca sí. 2 goles en tiempo regular y uno de penal lo convirtieron en factor principal para el segundo campeonato. El tercero no tardó demasiado sino más bien lo mismo: para el 2000 despedazaron 7-1 al poderoso Santos de Borgetti y Pony Ruiz, con 2 de su cuenta.

Parecía que se convertía en toda una tradición que cada mitad de año el Toluca se coronaba pero no fue así. Ahora tardaron un poco más: 2002 fue el año cúspide para Pepe, quien rompió récord al ser el único jugador en anotar 29 goles en un solo torneo, tan solo en fase regular. Ya en la Liguilla, accedieron nuevamente a la final y contra Monarcas cosechó un gol más para coronarse por cuarta y última vez con su amado club. Para el siguiente año Tuca Ferretti llegó al banquillo y fue el final de su historia en el club, ya que diferencias personales, lesiones (nuevamente) y los estragos de la edad hicieron mella y derivaron en su inevitable salida. Aún así y tras 15 años ya de eso, todo un estado, una afición y un club le rinden y rendirán tributo como el gran jugador que fue. Simple: el Toluca no se entiende sin Cardozo porque sin él no sería el tercer club más ganador de México.

(Ernesto de la ⚘)

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