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Columna deportiva

MEXICANOS AL GRITO DE “EEEHHH… ¿GUERRA?”

MEXICANOS AL GRITO DE “EEEHHH… ¿GUERRA?”

El filosofo alemán L. Wittgenstein afirma lo riesgoso que puede ser hacer una interpretación de los hecho de manera inconsciente. En un texto titulado “Le cahier bleuet le cahier brun” (el cuaderno azul y el cuaderno castaño), el filósofo ejemplifica ese riesgo haciendo una analogía con el dolor de muelas inconsciente. ¿Qué significa eso?

Que puede existir un dolor de muelas sin saberlo. La distinción entre un dolor consciente e inconsciente es justamente el uso del verbo saber: No ‘sabía’ que tenía dolor de muelas puesto que no lo sentía.

Desde hace varios años, nuestro fútbol mexicano está con dolor de muelas y no lo siente, puesto que no lo ha hecho consciente, es decir, no ha ido al dentista. Y no me refiero a que esta enfermedad esté relacionada (aunque también) a los actos de corrupción, de “compadrazgos”, de pactos, etc., no; esta vez es un elemento que viene desde el exterior, desde la tribuna, desde el aficionado. Me refiero al conocido grito de guerra de nuestro fútbol y que ha extrapolado nuestras fronteras: ¡eeehhh… putooo!

El problema es que los análisis de la enfermedad parecen afectar fuertemente tanto a los profesionales del deporte más practicado en el mundo, así como a los millones de aficionados y a los de cuello blanco. A primera vista parece que el heroico grito que retumba cada vez que el guardameta del equipo contrario despeja el balón, no significa nada culturalmente hablando, pues la tan afamada afirmación es de uso común y cotidiano de la jerga verbal que nos identifica por el excesivo uso de palabras altisonantes. Sólo que esta vez está rebasando fronteras y se le está dando una interpretación que sinceramente me parece exagerada y des-contextualizada. Inclusive, este vocablo que ha escandalizado a la FIFA, entró a la “Guía global sobre conductas discriminatorias en el fútbol mundial” de la Organización Football Against Racism in Europe (FARE Network) al igual que otras palabras comúnmente usada para discriminar a otras personas.

Existen opiniones encontradas en torno a este tema: por un lado encontramos los esfuerzos infructuosos de la FEMEXFUT por evitar escuchar ese grito de guerra con campañas que son incapaces de concientizar al aficionado. Por otro lado, aficionados de cepa que se han manifestado sobre todo en las redes sociales argumentando el diverso

uso de la palabra en diferente tiempos, lugares y personas. Lo que es una realidad inevitable de considerar es que de las cinco definiciones que el Diccionario de la Real Academia Española presenta sobre dicho vocablo, dos hacen referencia a cuestiones denigradoras y malsonantes.

¿Quién tiene la razón? Si apelamos al uso correcto de la palabra, la FIFA tiene razón en castigar a la FEMEXFUT puesto que el tan mencionado vocablo es un bandera racista que se une al unísono en cada saque de meta. Si apelamos a las opiniones de aficionados encolerizados del mundo virtual que afirman los diversos usos de la palabra en el español mexicano, también tienen razón. Pero, si apelamos a la sabia intención wittgenstaniana, la FIFA ha hecho una interpretación inconsciente de una palabra que no presenta elementos racistas ni pretende discriminar al guardameta. Un dolor de muelas inconsciente que está llevando a nuestra Selección de Fútbol y a nuestro fútbol en general, a verse afectado por multas y posibles sanciones que a mi juicio están sobrando y que no harán que cese el grito de guerra en los estadios. Habría que invitar a los opositores del uso del vocablo en los estadios del fútbol azteca a que realicen un viaje por las calles de cualquier ciudad en nuestro país y presenten total atención al uso coloquial de esa palabra, pues un ‘puto’ es para mi, para ti y para todos los mexicanos; un amigo, un hermano, un compañero, el que nos hace enojar, el señor de la tiendita, el panadero que quemó el pan, el taquero lento, el profesor que nos reprueba, el que tiene suerte, es decir, es sinónimo de cualquier sujeto, sustantivo; puede ser un adverbio o un adjetivo. El problema es, que la FIFA, no conoce la intención del uso de nuestra amplia palabra.

Fernando Tiscareño Cabello

Twitter: @tiscasj

1 Comment

1 Comment

  1. Luz Villaseñor

    24 junio, 2017 at 11:37 pm

    Muy bien expresado mi querido Fer! Lo que el mundo no logra entender es el humor del Mexicano, no lo hacemos con mala intención, digamos que es la pimienta de la diversión.

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