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Columna deportiva

¿Qué hay detrás del #NoEraPenal?

En la Copa del Mundo, Brasil 2014: México vs Holanda.

Hace exactamente 3 años, una tormenta de lamentos, críticas y hastags saturaron nuestras redes sociales frente al acontecimiento casi infartante del penalty cometido a Robben por parte de Rafa Márquez en 2014. Desenpolvando un poco mir reflexiones, me acordé que justamente frente a tan desolador esenario, decidí escribir una reflexión que con gusto la comparto, ahora que recordamos dicha espina en la historia de nuestro fútbol.

Han pasado ya 5 días desde la eliminación de la Selección Mexicana de la Copa del Mundo Brasil 2014. Una profunda tristeza sigue gobernando las mentes y los corazones de millones de mexicanos, que como yo, pensamos que en esta ocasión sería diferente, y no los culpo, pues ya lo dijo Armando Nogueira en la introducción al libro: «Chivas, la Historia del club Guadalajara», de Jaime «Tubo» Gómez: «Estas son las victorias que la vida nos niega» (refiriéndose a los tan anhelados domingos futboleros) y en verdad las hemos estado esperando desde hace mucho tiempo. Sin embargo, una cosa es vivir el momento, apasionarnos, enojarnos, gritar… Y otra cosa cosa es vivir sumergidos en la sutil mediocridad de creer que ahí se nos ha ido la vida y el fútbol mismo.
No me he cansado de reír de la creatividad del «mexicano justificado» al expresar sus infortunios pamboleros a través de las redes sociales y, que a través de los mismos y después de 5 días, aún me siguen causando gracia. Muchos amigos me han estado bombardeando con una cantidad considerable de memes de todo tipo, pero principalmente con la ya conocida y no asumida leyenda del «no fue penal».

¿Qué hay detrás de esta frase? ¿Qué hay detrás de esta manifestación pictográfica llena de sentimientos y justificaciones? No cabe duda que para el mexicano, las victorias, sobre todo las deportivas, distan mucho de la realidad atlética por la que atraviesa nuestro país. Ya ha quedado atrás la medalla olímpica en el balompié hace 2 años, los gloriosos triunfos de taekwondo y halterofilia, las medallas en marcha y maratón, etc.

Conozco muchas historias de niños y jóvenes que le apuestan a la formación deportiva y atlética, que anhelan participar en la Olimpiada Nacional, representar a sus estados y posteriormente irse posicionado para alcanzar calificación a los Panamericanos y finalmente a las Olimpiadas. En el camino, las constantes son: no hay apoyo, no hay presupuesto, y así podemos seguir plasmando justificaciones. En el fútbol la cosa no queda muy distante, las fuerzas básicas, escuelas de fútbol (filiales) y de ahí para arriba. La situación es la misma: hay que dejar casa, estudios, y enfocarse para llenar los ojos de entrenadores, directivos, representantes y así tener la tan anhelada oportunidad de debutar y mantenerse en 1ra división.

Estas pequeñas victorias hacen del deportista un sujeto responsable, entregado, profesional, sin embargo, los que somos aficionados, no comprendemos qué hay detrás de la vida de un deportista, se nos olvida que también tuvieron sus sacrificios y que no dejan de ser tan similares a nosotros. La justificada frase «no era penal» vista desde las dos partes, tiene, desde mi reflexión, dos significados: Para el futbolista, la derrota podrá no significar un fracaso, pues podríamos ponerlos a la par de un empresario que no pudo realizar un negocio, ambos, le dan la vuelta a la página y sus carreras siguen. El futbolista regresa a su país, se siente acompañando por su familia y pronto se reportará con su club para comenzar el siguiente torneo. Pero, para el aficionado, esta situación si tienes una notable trascendencia que, para quienes no lo son, como es el caso de muchos amigos mios, no logran concebir en el andar cotidiano de la sociedad; estamos hablando del depósito de una esperanza, de una oportunidad de sentirse unido a algo y que ese algo no le niegue lo que lo cotidiano si lo hace. Juan Villoro, en numerables entrevistas ha afirmado que este deporte le ha dado identidad al mexicano y que es un excelente pretexto para reunirse, para estar al mismo nivel: ricos y pobres, obreros y empresarios, campesinos y burócratas.

La mencionada frase del «no fue penal» tiene de fondo este deseo que se quedó nuevamente en el aire y que refiere ciertamente al depósito de esperanzas, trascendencia y sobre todo unidad, que se hundió en un cuarto partido en una Copa del Mundo… sin embargo, «NO ERA PENAL».

Fernando Tiscareño Cabello

Twitter: @tiscasj

*Tomado de mi antiguo blog: http://futbolybuenasnoticias.blogspot.com.br/2014/07/que-hay-detras-del-no-era-penal.html

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